La dupla del Barça que prometía marcar una era y se rompió demasiado pronto "¿De dónde ha salido este chico?"
Cuando Pedri González (25-11-2002, Tegueste) se incorporó al Barça solía llegar a los entrenamientos en taxi, con mascarilla y parecía una figura anónima. Tenía 17 años, 16 menos que Messi y ni siquiera podía sacarse el carnet de conducir.
Había llegado como una apuesta de futuro, en el Barça incluso se debatía una posible cesión y Koeman apenas sabía quién era. "Un día me hizo a un lado y me dijo que no sabía mucho de mí, que apenas me había visto jugar y que tendría que mostrarle mis habilidades y capacidades en los entrenamientos. Saqué motivación de eso. Sabía que tenía que trabajar tan duro como cualquiera para ganar mi lugar".
El técnico no tardó en quedar impresionado con el potencial de un futbolista que engañaba en las primeras impresiones como ocurría con Iniesta en sus inicios. Pedri aparetanaba fragilidad con unas piernas delgadísimas. Ni siquiera tenía el aspecto de un deportista, pero fue tocar el balón y dejar a todos con la boca abierta.
"El día que coincida con él me dará algo"
Pedri llegó al vestuario abrumado con la idea de coincidir con Messi ("la verdad es que no sé qué va a pasar, el día que coincida con él me dará algo en el vestuario"), pero fue el argentino el que quedó impresionado.
"Tras el segundo entrenamiento de Pedri con el Barcelona, Messi me dijo: ‘¿De dónde has sacado a este chico? Si sigue a este nivel será de los mejores del mundo en poco tiempo”, recordó Ramon Planes, el entonces director deportivo.
Cuando Pedri se incorporó al Barça, Lionel Messi -capitán y emblema del club- afrontaba ya el tramo final de su etapa (tenía 33 años) en el Camp Nou sin saberlo. El Barça solo tuvo una temporada completa, la 2020-21, para juntar a ambos en el campo. Demasiado poco tiempo para una sociedad que apuntaba a marcar una época.
Una sola temporada juntos… pero 47 partidos
Messi y Pedri coincidieron como compañeros en 47 partidos oficiales con el primer equipo del Barça durante la temporada 2020-21. Fue la única campaña en la que el canario y el argentino compartieron vestuario y minutos de forma regular, antes de que la situación económica del club forzara la salida de Messi al PSG en agosto de 2021.
Koeman no tardó en darse cuenta que Messi había captado el potencial del canario. El argentino siempre fue transparente con sus gustos: cuando un futbolista le gusta se encarga de que el balón llegue en las mejores condiciones.
Leo disputó aquella temporada 47 partidos, marcó 38 goles y dio 12 asistencias. Pedri tuvo un rol distinto pero igual de llamativo por su edad y continuidad: marcó 4 goles y dio 5 asistencias, en 52 partidos pero sobre todo la sensación de estar viendo la explosión de un futbolista único.
Pedri, que empezó jugando en posiciones de ataque en un 4-2-3-1, se fue acercando al juego, y por tanto a Messi, convirtiéndose en el tercer hombre del mediocampo con un 4-3-3. El 6 de enero de 2021, en el partido de LaLiga en San Mamés ante el Athletic (2-3) Pedri asistió a Messi en uno de los goles del argentino.
El canario condujo el balón y filtró un pase que dejó a Messi en posición franca para marcar. La jugada fue destacada en las crónicas como un ejemplo del entendimiento entre el joven mediapunta y el capitán.
Un mes antes, las cifras entre los dos ya apuntaban a una complicidad natural: Messi recibió 10 pases de Pedri ante la Real Sociedad, mientras que el argentino tocó 9 veces para el canario. Era diciembre y el argentino ya había recibido 47 pases de Pedri en LaLiga y Messi 46 del canario.
Koeman lo vio claro desde el banquillo
“Pedri es buen jugador desde una posición más central entre líneas y su conexión con Leo y los otros es muy buena”. Koeman valoró especialmente la capacidad de Pedri para entender el juego y asociarse con Messi, algo poco habitual en un futbolista tan joven.
A pesar de la irregular trayectoria del equipo, Pedri disfrutaba de una sensación casi irreal. “Es el mejor de la historia. Me decía a mí mismo: ‘¿qué hago yo aquí con él?’”. En otras ocasiones, el canario explicó lo sencillo que era jugar con Messi: “Jugar con Leo es fácil porque cuando se la das sabes que van a pasar cosas”.
Pedri también reconoció que Messi le ayudó durante ese año tanto dentro como fuera del campo y que aprender a su lado fue un privilegio. Fue una temporada atípica con la sensación borrosa del covid, pero suficiente para dejar la sensación de que de la suma de los dos podía salir algo grande. No fue así y el barcelonismo se quedó con ganas de más de un dupla que podía haber sido histórica.