Miralem Pjanic: del trueque con Arthur en el Barça a una retirada silenciosa

30 dic 2025, 12:04 Ver fuente original
Pjanic, con el futuro en el aire

Fin a la carrera como futbolista profesional de Miralem Pjanic. El exfutbolista del Barça confirmó en la primera edición de la Cumbre Mundial del Deporte celebrada en el Madinat Jumeirah Arena de Dubái que ha decidido colgar las botas. Lo hace con 35 años y después de finalizar su último contrato con el CSKA Moscú el 30 de junio, fecha desde la cual se encontraba como agente libre y sin equipo alguno.

"No jugaré más. He terminado mi carrera. Ahora vivo en Dubái y ya no soy futbolista, sino padre de mi hijo pequeño: él es mi prioridad", dijo en declaraciones al medio italiano 'Tuttosport'. Metz, Lyon, Roma, Juventus, Barça, Besiktas, Sharjah y el anteriormente citado CSKA Moscú han sido sus equipos con los que ha ganado 4 Series A, dos Copa Italia, una Supercopa de Italia, una Copa del Rey, una Supercopa de Turquía, dos Copas Presidente de Emiratos Árabes Unidos, una Supercopa de los Emiratos Árabes Unidos, una Copa de Liga de los Emiratos Árabes Unidos y una Copa de Rusia.

Se le contabilizan 667 partidos con clubes desde su debut en 2007 en el Metz francés en los que ha anotado 77 goles y ha repartido 132 asistencias; mientras que vistió la camiseta de la selección de Bosnia-Herzegovina en 115 ocasiones, convirtiéndose en el segundo jugador de la historia con más partidos, por detrás de Edin Dzeko (146).

Trilerismo económico

Su más que notable paso por la Serie A en las filas de la Roma y de la Juventus entre 2011 y 2020 le valieron un billete hacia la capital catalana para convertirse en nuevo futbolista del Barça. Eso sí, la llegada de Miralem Pjanic estuvo rodeada de mucho ruido y pocas nueces. De muchas sombras y, desafortunadamente, pocas luces. En un ejercicio de puro trilerismo financiero, Barça y Juventus acordaron un intercambio entre el bosnio y Arthur Melo.

Ambos sobrepagaron el coste de traspaso de los dos futbolistas para poder salvar sus balances económicos. Los blaugrana pagaron 60 millones de euros por Pjanic a sus 30 años, mientras que vendieron a Arthur por 72 'kilos' con seis años menos de edad. Esta operación dejó una plusvalía de 12 millones en las arcas blaugranas cuando empezaban a tiritar, agravada por los estragos del Covid-19.

Pjanic, en el Gamper

El futbolista empezó entrando en los planes de Ronald Koeman, pero fue esfumándose paulatinamente. Con Busquets insustituible en el pivote, acompañado de un Pedri recién aterrizado a Barcelona y de Frenkie de Jong; la solución del bosnio pasaba por oxigenar la sala de máquinas, sobre todo en el doble pivote utilizado por el nuevo entrenador.

Su experiencia jugó a su favor y el técnico neerlandés tiró de ella en todos los partidos de Champions, siendo titular en toda la fase de grupos. En la Liga, no obstante, tuvo un papel mucho más discreto; incluso el juvenil Ilaix Moriba acabó pasando por delante de él. No logró dar ni una asistencia ni celebrar un solo gol.

Cesión obligada

En el inicio de su segunda temporada en el Barça, Koeman defenestró a Pjanic dejándole sin jugar las tres primeras jornadas de Liga. El mercado de fichajes cerró y su salida era una solución obligada. Finalmente, puso rumbo a Turquía, donde el periodo de transferencias cierra más tarde que en España para alistarse en el Besiktas en calidad de cedido.

La operación recibió luz verde, después de que el bosnio aceptase rebajarse notoriamente su ficha para poder salir del Camp Nou y que desde Turquía asumiesen una parte de su salario. Miralem volvió a sentirse futbolista, pero las lesiones le fueron apartando paulatinamente del equipo. El club turco empezó a filtrar que no estaba dispuesto a asumir una nueva cesión y, ni mucho menos, una compra. 26 partidos después, regresó a la capital catalana.

Miralem Pjanic, vistiendo la camiseta del Sharjah

Retiro dorado

Sorprendentemente para muchos, Pjanic regresó al Barça para quedarse. Realizó una buena pretemporada y convenció al cuerpo técnico para mantenerse en el primer equipo. Sin embargo, el bosnio no se vistió de corto en ninguno de los cuatro primeros partidos oficiales de la temporada y tomó la decisión de salir del club rumbo al Sharjah de los Emiratos Árabes. Lo hizo con la carta de libertad y perdonando los dos años de contrato que le restaban.

Allí estuvo dos temporadas y volvió a quedarse sin equipo. Con suma discreción, Pjanic colgaba las botas a la espera que algún club le rescatara de su ostracismo. Tres meses después le llegó una oferta del CSKA Moscú: una temporada a razón de dos millones de euros. Una vez finalizada y a pesar de algunos cantos de sirena procedentes del St. Louis City SC de la MLS (una ciudad estadounidense que cuenta con más de 50.000 bosnios viviendo en ella) y del AC Milan; Pjanic ha dicho basta. El excentrocampista seguirá viviendo en Dubai con su familia y sin intención de volver a calzarse unas botas de manera profesional.