Los antecedentes que mantienen al RCDE Stadium apercibido de sanción

El primer derbi del año entre el RCD Espanyol y el FC Barcelona tendrá un claro protagonista. Joan García regresa a la que fue su casa pero esta vez vistiendo los colores del eterno rival, en una decisión -la de marcharse al Barça- que no gustó nada a la afición blanquiazul. Se espera un recibimiento hostil para el guardameta azulgrana, pero desde el propio club y desde instituciones como la Federació Catalana de Penyes del Espanyol se hace un llamamiento a la calma para que la entidad perica no se vea para nada perjudicada.
"La situación se ha caldeado más de la cuenta. La cosa está demasiado caliente", aseguraba Joan Collet el otro día. Y no le falta razón al expresidente del Espanyol. La entidad blanquiazul atraviesa una dinámica inmejorable y debe defender su plaza europea de aquí a final de temporada. En ese sentido, cualquier acto más allá de silbar a Joan García podría perjudicar gravemente los intereses del club blanquiazul, pues su estadio se encuentra apercibido de cierre por varios incidentes acaecidos la pasada temporada.

Espanyol-Villarreal (septiembre 2024)
La tarjeta amarilla la recibió el RCDE Stadium el pasado mes de septiembre de 2024. Fue en un Espanyol-Villarreal cuando un vaso de plástico impactó en el colegiado Quintero González al finalizar el encuentro. El responsable, que no era socio perico, fue identificado rápidamente por el propio árbitro y retenido por los miembros de seguridad. Preguntado por lo sucedido, Manolo González no quiso pronunciarse en caliente, pues el arbitraje había sido muy polémico: "No he podido ver lo que ha ocurrido. Estaba caliente y me he ido al vestuario para no cruzarme con nadie. No quiero hablar ni decir nada. Me centro en el tema deportivo. Espero que no cierren el estadio".
Los rumores de un posible castigo grave para el RCDE Stadium empezaron a extenderse, sobre todo con la publicación del acta de Quintero González: "Una vez finalizado el partido, encontrándonos en la entrada al túnel de vestuarios, se produce un lanzamiento de un vaso de plástico de tamaño medio y lleno de líquido hacia mi persona, impactando en mi pecho con fuerza. Dicho objeto fue arrojado por un aficionado que portaba una camiseta del club local desde encima del túnel. Ante esto, solicité la identificación del individuo por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad, resultando positiva conforme me comunica el coordinador de seguridad. Una vez en el vestuario, fui evaluado por los servicios médicos del club local, a lo que valoran que no existe lesión aparente".

Fue esa rápida localización del agresor la que, junto con la ausencia de lesión grave, evitó el cierre de Cornellà-El Prat. Eso sí, el club recibió lo que se podría denominar como una 'tarjeta amarilla'. El Comité de Disciplina sancionó a la entidad 'solo' con una multa de 3.000 euros por alteración del orden del encuentro de carácter grave y con un apercibimiento de clausura de sus instalaciones en caso de reincidencia, por lo que no hubo cierre ni parcial ni total de sus gradas: "El lanzamiento del vaso no tuvo relevancia, en sentido estricto, en el desarrollo del partido ni, por otra parte, causó lesión al árbitro. Se trata de un incidente aislado, protagonizado por un único espectador”.
Espanyol-Real Betis (mayo 2025)
En la misma temporada, pero hace tan solo ocho meses, el Espanyol se enfrentó a otra posible clausura de su estadio que esta vez se quedó en otra multa. Los hechos sucedieron durante el Espanyol-Betis de la jornada 34 de la pasada campaña, mientras el cuadro de Manolo González luchaba por la salvación.
En un partido de alta tensión, el colegiado Cuadra Fernández tuvo que detener el encuentro en el tiempo añadido por el lanzamiento de objetos al césped, en la zona del terreno de juego cercana a la portería defendida entonces por el bético Adrián San Miguel. Desde la megafonía se avisó de que la reiteración de lanzamientos de objetos suspendería el partido, que finalmente terminó sin más incidentes.

Sin embargo, de nuevo estaría pendiente del club perico del acta del árbitro. Sabedor del apercibimiento de sanción establecido siete meses antes frente al Villarreal, el peligro de cierre sobrevolaba Cornellà-El Prat. "En el minuto 90+2 y tras la consecución de un gol por parte del equipo visitante, fueron arrojados tres mecheros desde la portería ubicada a la izquierda del terreno de juego, según se sale desde vestuarios, sin llegar a impactar en ningún participante", escribió entonces Cuadra Fernández.
No obstante, acorde al Comité, el lanzamiento de los tres mecheros contra el Real Betis no influyó en el desarrollo del partido ni golpeó a ninguno de los presentes, lo que lo dejó lo sucedido en una infracción leve sancionada con una "multa por alteración del orden del encuentro de carácter leve".

El derbi de la invasión (mayo 2023)
Centrándonos en los derbis disputados en Cornellà-El Prat, destaca también la invasión del terreno de juego en el año 2023 por parte de un centenar de radicales pericos, que un 14 de mayo trataron de evitar que el cuadro azulgrana celebrase el título de Liga cosechado con la victoria en el RCDE Stadium frente a un Espanyol que veía muy reducidas sus posibilidades de salvación.
Aquellos hechos sí supusieron la clausura de Cornellà-El Prat durante dos encuentros. Competición decidió “sancionar al RCD Espanyol de Barcelona, SAD, por una infracción del artículo 69.1.c) y d), en relación el artículo 15 del Código Disciplinario de la RFEF, con una sanción de celebración de dos partidos a puerta cerrada y, de otro lado, con multa por importe de unos 25.000 euros por los hechos denunciados”.
Pese a que el recurso interpuesto entonces por el club redujo el castigo a un partido, el Espanyol tuvo que jugar sin público la segunda jornada (primera en casa) de la siguiente temporada, ya en Segunda División frente al Racing de Santander. Más allá de las sanciones al club, fueron siete los detenidos meses después por provocar daños por un valor de 60.000 euros (según fuentes del club) cuando saltaron al césped. Eso sí, el comunicado de los Mossos dejaba claro que "ninguno tiene antecedentes por delitos relacionados con la violencia en el deporte ni son miembros de grupos ultras de animación".

Con dicho precedente todavía en el foco, el Barça regresó al RCDE Stadium la pasada temporada en la jornada 36, en el último derbi disputado en casa blanquiazul. Cosas del fútbol, el cuadro azulgrana llegaba al partido otra vez con opciones de cantar el alirón, por lo que el club blanquiazul y los cuerpos policiales establecieron un protocolo de seguridad muy elevado para evitar que se repitieran los hechos de 2023.
Esta vez, pese a que el FC Barcelona volvió a salir campeón, no hubo incidente alguno (más allá de discusiones entre futbolistas) mientras Hansi Flick pedía a los suyos que se retiraran a vestuarios tras varios segundos de celebración con los aspersores encendidos y se producía un inmeso despligue policial, mismo que se repetirá en un derbi que puede tener mucha más tensión acumulada.